California está viviendo la peor temporada de incendios de los últimos años, con 4,641 fuegos solo en los primeros ocho meses, el último de los cuales avanza sin control en el Parque Nacional de Yosemite.
Por estas mismas fechas, el año pasado, que también fue una temporada desastrosa en lo referente a incendios, se habían declarado 600 fuegos menos que en 2014.
Las altas temperaturas que se registran este verano en varios puntos de la geografía californiana, junto a fuertes vientos que soplan de manera puntual y, sobre todo, la sequía crónica que arrastra el estado desde hace tres años, son los principales responsables de uno de los años más nocivos que se recuerdan para el bosque californiano.
Uno de los últimos fuegos que han puesto en vilo a los vecinos del estado es el que avanza por el famoso Parque Nacional de Yosemite, en una zona de gran valor paisajístico y natural que ya lleva arrasadas 1,052 hectáreas y ha obligado a desalojar a 185 excursionistas, casi la mitad de ellos en helicóptero.
El incendio se concentra en el área conocida como el Pequeño Valle de Yosemite, a una y otra orilla del río Merced, y ha obligado a cerrar todas las rutas excursionistas de la zona e impide el acceso a la cima del Half Dome, el monte de granito de más de 1,400 metros que constituye una de las atracciones más icónicas de Yosemite.