La OTAN está tratando de determinar el perfil de los insurgentes camuflados entre las fuerzas de seguridad de Afganistán que han perpetrado ataques contra las fuerzas aliadas, que en lo que va de año han causado 51 bajas.
El general australiano Robert Noble, jefe adjunto de operaciones de la misión de la OTAN en Afganistán, explicó que puso como “alta prioridad” analizar cada ataque y los antecedentes del atacante.
El problema, según explicó, es que la mayoría de los atacantes mueren durante la operación o logran escapar, pero se está investigando de dónde proceden y cuál es su motivación para tratar de evitar los asaltos.
“Una cosa es ser asesinado por los insurgentes en acción y otra muy distinta que te disparen por la espalda en la noche tus aliados”, señaló el general.
La OTAN está estudiando cómo hacer un seguimiento de quiénes son estos soldados que se enrolan en las fuerzas de seguridad afganas, de dónde vienen, dónde viven y con quién se relacionan cuando no están en el cuartel.