La OTAN concluyó su operación militar en Libia, siete meses después de iniciarla, con una visita a Trípoli del secretario general, Anders Fogh Rasmussen, para recalcar que la Alianza no quiere involucrarse en cuestiones internas de ese país.
La operación “Protector Unificado”, que comenzó el 31 de marzo pasado, ha sido “la más exitosa en la historia de la OTAN”, afirmó Rasmussen.
“La OTAN ha ejecutado una misión que le fue encomendada por Naciones Unidas para salvar vidas civiles. Esa misión acaba esta noche. A partir de ahora, (los libios) deben trazar su porvenir y serán las nuevas autoridades las encargadas de las operaciones de seguridad”, afirmó Rasmussen.
En Libia, el responsable de la Alianza se reunió con las nuevas autoridades y aseguró que la organización no planea tener bases ni involucrarse en el país, ya que su defensa compete únicamente al nuevo Gobierno.
Sí dijo que la OTAN está dispuesta a establecer una relación de cooperación con las nuevas autoridades libias, similar a la que mantiene con otros países árabes para cooperar en el desarrollo de fuerzas armadas en un marco democrático.
Aprobada el pasado 27 de marzo y puesta en marcha solo cuatro días después, “Protector Unificado” se ha ocupado durante todo este periodo de reducir poco a poco las capacidades militares gadafistas y permitir con ello el avance de los rebeldes del Consejo Nacional de Transición (CNT).
En total, los aviones y helicópteros de la Alianza han efectuado más de 26,000 salidas, más de 9600 de ellas con el fin de identificar o atacar objetivos.
Francia y el Reino Unido, que ya integraban junto a Estados Unidos la coalición que lanzó los primeros ataques sobre Libia antes de que la OTAN se hiciese cargo, han liderado las operaciones, apoyados principalmente por países como Dinamarca o Noruega.
En el operativo han participado la mayoría de los aliados.