Los afganos producen más amapola para opio que antes y esto amenaza con acabar con los avances que se han logrado para mejorar la salud, la educación y el gobierno de ese empobrecido país, informó la agencia estadounidense encargada de vigilar los gastos en Afganistán.
John Sopko, inspector general especial para la reconstrucción en Afganistán, dijo a una subcomisión de la Cámara de Representantes que el narcotráfico está llegando al sector financiero, lo que provoca una mayor corrupción, y beneficia a los insurgentes talibanes y a las redes criminales.
Dijo que ya hay señales de que elementos dentro de las fuerzas de seguridad afganas están haciendo arreglos con las poblaciones rurales para permitir la producción de amapola para construir redes locales de apoyo. “El aumento del cultivo y el tráfico de drogas es uno de los factores más importantes que hacen que la inversión de Estados Unidos y los donantes internacionales para la reconstrucción de Afganistán esté en peligro”, dijo en un discurso.
“Mientras tanto, Estados Unidos y otros países donantes que ayudan a Afganistán en general han dado a los programas antinarcóticos una prioridad baja, al mismo tiempo que el retiro de las fuerzas estadounidenses y de coalición en 2014 hace aumentar los riesgos de seguridad en el país”.
La Oficina de Naciones Unidas contra la Drogas y el Delito dijo que Afganistán produjo casi $3,000 millones en opio, heroína, morfina y sus derivados el año pasado, casi $2,000 millones más que un año anterior.