La comunicación personal entre los cancilleres Felipe Pérez Roque y Luis Ernesto Derbez, fue un factor de peso en destrabar la crisis entre Cuba y México, que con el retorno de los embajadores el 26 de julio próximo, marca un primer e importante paso.
"Funcionó la química personal, menos mal, pues la cosa comenzó tensa y distante", confirmó un participante en la ceremonia de colocación de la ofrenda floral al prócer mexicano Benito Juárez, primera actividad conjunta en la rápida visita de Derbez a La Habana, el domingo.
"Desde el momento en el cual entramos en una situación crítica, la línea de comunicación entre el embajador Pérez Roque y quien habla, fue una línea de comunicación abierta, constante, en donde los canales diplomáticos han sido los que han prevalecido", aseguró Derbez.
En el mes de mayo, ambos cancilleres se encontraron en Guadalajara, en ocasión de la Cumbre de América Latina y la UE, donde fijaron un cronograma para desatar el nudo a partir de las coincidencias y aplazar las diferencias.
Para dejar constancia gráfica de su acercamiento, Pérez Roque, al timón, llevó a Derbez hacia el aeropuerto en su auto oficial, un Lada blanco de fabricación rusa, sin más pasajeros a bordo y con suficientes maniobras y lentitud para que los camarógrafos y fotógrafos pudieran hacer bien su trabajo.
El tema que "separa" a México y Cuba es el de los derechos humanos, afirmó ayer el canciller mexicano. "Los amigos" pueden avanzar al tiempo que pueden mantener una "posición de divergencia en derechos humanos", afirmó Derbez a W-Radio.
En abril pasado, México votó en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, a favor de un proyecto que critica a Cuba en esa materia.