Casi inmediatamente después de su donación, la sangre humana comienza a perder un gas fundamental que abre los vasos sanguíneos para facilitar el traslado del oxígeno desde los glóbulos rojos de la sangre a los tejidos carentes de él.
Existe preocupación, ya que millones de pacientes son receptores de transfusiones de sangre que tiene dañada su capacidad de suministrar oxígeno, según la investigación desarrollada por expertos del Centro Médico de la Universidad Duke.
Los autores del estudio también hallaron que la adición de este gas a la sangre almacenada, antes de la transfusión, parece restaurar la capacidad de los glóbulos rojos de transferir oxígeno a los tejidos.
Esta investigación tiene como objetivo final dar respuesta al gran problema que muchos médicos comienzan a encontrar en las transfusiones con sangre humana almacenada, ya que pueden ocasionar más daño en muchos pacientes, según los investigadores.
Si bien es cierto, la sangre almacenada no es igual que la sangre presente en el cuerpo, las razones de la asociación de las transfusiones de sangre con esas consecuencias que agravan el estado de pacientes, no han sido bien comprendidas.
La clave de los resultados del nuevo estudio es que la presencia del óxido nítrico en los glóbulos rojos de la sangre resulta crucial para el suministro de oxígeno a los tejidos.
El óxido nítrico mantiene abiertos los vasos sanguíneos. Los nuevos estudios han demostrado que el óxido nítrico en los glóbulos rojos de la sangre empieza a degradarse casi inmediatamente después de que estas células abandonan el cuerpo.
"No importa cuánto oxígeno está siendo llevado por los glóbulos rojos de la sangre; sin el óxido nítrico no puede llegar a los tejidos que lo necesitan", explicó Jonathan Stamler de la Universidad Duke, uno de los autores de esta investigación. Además este grupo de investigadores descubrió originalmente el papel que en el suministro de oxígeno tiene el óxido nítrico existente en los glóbulos rojos de la sangre.
Por tanto, la sangre almacenada es realmente un tesoro que necesita ser protegido.
"La sangre, que puede salvar vidas, no sólo ayuda de la forma que esperábamos, sino que en muchos casos puede estar haciendo que las cosas empeoren", afirma Stamler. "En principio, ahora tenemos una solución para el problema del óxido nítrico, pues podemos reincorporarlo a la sangre, pero esto necesita ser demostrado por medio de un ensayo clínico".