El cambio climático podría acelerar la destrucción del Amazonas hasta llevar al mundo a un punto "sin retorno", advirtió un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).
Cerca del 60% de la selva amazónica desaparecería antes de 2030, como resultado de los gases de efecto invernadero y la deforestación masiva.
Concretamente, el 55% de la selva desaparecería por las talas y quemas de rastrojos para cultivar la tierra.
La destrucción del pulmón de la Tierra -que absorbe dióxido de carbono y emite oxígeno provocaría la emisión de entre 55,500 y 96,900 millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalente a los gases de efecto invernadero emitidos en todo el mundo en dos años.
Eso a su vez provocaría que otro 4% de la selva desapareciera debido a que el cambio climático reduciría las precipitaciones en un 10% en los próximos 23 años, según el WWF.
"Es imprescindible que se utilice la oportunidad que ofrece Bali para incluir el mantenimiento de las selvas en las discusiones sobre el cambio climático y entre las soluciones para afrontarlo", dijo el brasileño Paolo Adario, coordinador de la organización ecologista en el Amazonas.
Adario dijo que el grupo ha presentado en la conferencia "un mecanismo de reducción de emisiones de carbono por deforestación tropical que pide la creación de un fondo para financiar la preservación de la foresta".
"Sin dinero no hay bosques y no hay futuro", dijo, al añadir que "el Gobierno regional del Amazonas ya ha mostrado que tiene voluntad para frenar la deforestación y los Gobiernos de todo el mundo en Bali tienen que hacer lo propio".
Para Adario, los mecanismos de venta de derechos de emisión de carbono puestos en marcha por Kioto son insuficientes e ineficaces: "las emisiones no cambian, siguen sin reducirse, ya que muchas veces a las grandes empresas les sale más barato comprar un área de bosque que reducir sus emisiones".
Greenpeace considera que se debe establecer un mecanismo que permita proteger los bosques y que "no pueda ser utilizado por las grandes compañías para incumplir su obligación de reducir sus emisiones".
Por eso, propone metas de reducción de deforestación y un fondo económico para proyectos.