Las gotitas que dan a la telaraña su cualidad "pegajosa" tienen una fuerza adherente 100 veces mayor de lo que se pensaba, según un estudio.
La capacidad adherente depende de unas gotitas compuestas de glicoproteínas con un recubrimiento acuoso.
Investigadores ha comprobado que esas gotitas se comportan como sólidos con propiedades tanto viscosas como elásticas, de una magnitud dos veces superior a las fuerzas de la capilaridad que se creía, facilitaban la adhesión.