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¿La tercera es la vencida?

Con esta medida el presidente Morales busca obtener ganancias por unos 750 millones de dólares en el 2007.


POR tercera vez en la historia de Bolivia, un gobierno dispone la nacionalización de los recursos hidro carboníferos del país.
El gobierno de Evo Morales cumple así con una de sus promesas de campaña y adopta una medida que, a criterio de muchos, goza de gran popularidad en el país.
Los bolivianos siempre han desconfiado de la explotación de sus recursos a manos de empresas privadas extranjeras.
Esta desconfianza tiene sus raíces en la colonia española y continuó en la vida republicana donde grupos privados, generalmente extranjeros han explotado los recursos del país con magros resultados para el desarrollo de la población local.
A raíz de este sentimiento, Bolivia nacionalizó su industria hidro carbonífera, en los años 30 en perjuicio de la entonces Standard Oil.
En 1969 el proceso se repitió cuando el Estado se apropió de los bienes de la estadounidense Gulf.
Sin embargo, estas nacionalizaciones no lograron revertir los índices de pobreza en el país ni generar el desarrollo deseado.
A pesar, especialmente en la nacionalización de 1969, se vivió un periodo de bonanza que generó millonarios recursos para el Estado Boliviano.
En la década de 1990, durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, se llevó a cabo un proceso de privatización parcial "sui generis" en la que se conformaron empresas de explotación, exploración y transporte.
El 50% de la acciones estaban en manos de empresas privadas y el 50% restante en manos de los ciudadanos bolivianos, que serían representados en el directorio por Administradoras de Fondos de Pensiones.
Sin embargo, el proceso no obtuvo los beneficios esperados y la población, una vez más, mostró su recelo frente a la presencia extranjera y sintió nuevamente que "sus recursos eran saqueados".
La crisis política iniciada en el año 2000 terminó con la caída del segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y su sucesor, Carlos Mesa y culminó con la llegada al poder de Evo Morales y un nuevo discurso nacionalizador.
En esta ocasión, sin embargo, la denominada tercera nacionalización de los recursos hidro carboníferos es más compleja.
Ahora, las empresas petroleras deberán entregar toda su producción de gas y petróleo a la empresa estatal de petróleo (YPFB), quien también estará a cargo de la comercialización con la definición de las condiciones volúmenes y precios internos y la exportación e industrialización.
Falta ahora ver cuál será la reacción de las empresas extranjeras que operan en Bolivia -particularmente la brasileña Petrobras y la hispano-argentina Repsol YPF, los principales inversores del sector.
El tiempo dirá si estas empresas recurren a un arbitraje internacional o aceptan negociar nuevos contratos.
Junto a ellos, muchos se preguntan por las consecuencias que esta medida tendrá sobre otros sectores de la economía boliviana, donde también se produjeron privatizaciones parciales, como es el caso de la electricidad.
El Estado boliviano obtendrá el 82% de los beneficios de la producción en los campos que hayan generado más de los 100 millones de pies cúbicos diarios de gas en 2005 y el 50% en aquellos campos con niveles de producción inferiores.
La estatal petrolera controlará al menos el 50% de las acciones en las empresas mixtas que operaban en el país.


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233079
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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