El Salvador y Nicaragua albergan dos de los últimos refugios y la mayoría de las 500 tortugas carey que aún quedan en el Pacífico oriental, una especie en "peligro crítico de extinción".
El Salvador es, además, el principal sitio de anidación de la tortuga carey en esa zona, lo cual lo convierte en un país clave para la investigación y recuperación de la especie.
En un esfuerzo contrarreloj, autoridades ambientales, organizaciones no gubernamentales, centros académicos y científicos trabajan en programas y estrategias de conservación de este reptil, tarea en la que han involucrado a comunidades costeras de ambos países centroamericanos.
La situación de la especie es tan grave que "no hay oportunidad como para realizar acciones a medio o largo plazo, sino a corto plazo", dijo el experto español de la red internacional Iniciativa Carey del Pacífico Oriental (ICAPO), David Melero.
La tortuga carey es clasificada como especie "en peligro crítico de extinción" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).