Los países de la Unión Europea (UE) se mostraron mayoritariamente a favor de cooperar en defensa, pero acabaron evidenciando sus grandes dificultades para concretar y articular este deseo común más allá de las palabras.
La situación se hizo evidente en el debate sobre la política de defensa europea en el que participó, entre otros, el ministro de Defensa español, Pedro Morenés, dentro de la primera jornada de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el foro conocido como “el Davos de la defensa”.
Mientras el debate internacional en esta ciudad alemana giraba en torno a la guerra civil en Siria, los disturbios en Ucrania, Oriente Medio y el programa nuclear de Irán, los 28 volvieron a confrontar sus problemas para integrarse en materia defensiva, como ha sucedido en otros frentes.
“Es necesaria una política de defensa común en la UE”, aseguró Morenés en su intervención.
En este mismo sentido se posicionaron también otros líderes europeos, como la ministra de Defensa holandesa, Jeanine Hennis-Plasschaert, y su homóloga alemana, Ursula von der Leyen.
A juicio de esta última, los miembros de la UE deben “compartir” y “cooperar”, tanto por motivos económicos -tienen la necesidad de sanear sus presupuestos y recortar en muchas partidas- como por causas demográficas, debido al envejecimiento de la población. Además, Europa no tiene más remedio que integrar su política de defensa.