El laboratorio Echo Pharmaceuticals espera poder vender la primera píldora de marihuana en el mundo dentro de cinco años, apuntando a un mercado mundial valorado en 4.000 millones de euros.
La empresa holandesa competirá con la canadiense Cannasat, que también está desarrollando ese tipo de comprimidos.
En 2005, Canadá se convirtió en el primer país en el mundo en aprobar un aerosol a base de la cannabis, fabricado por la británica GW Pharmaceuticals, como tratamiento para los pacientes con esclerosis múltiple.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos aprobaron un ensayo clínico del spray sublingual de GW, llamado Sativex, pero la empresa indicó en julio que la Unión Europea le había solicitado la realización de otro ensayo clínico antes de autorizar el fármaco.
El laboratorio comunicó que comenzará los estudios clínicos y los ensayos de esta píldora, que se comercializará como Namisol, en la primera mitad de 2008.
"El mercado mundial de medicamentos a base de marihuana podría rondar los 4.000 millones de euros", dijo el presidente ejecutivo de Echo Pharmaceuticals, Geert Woerlee.
"Como primeros competidores, podríamos obtener una cuota del 20% o el 30% del mercado", añadió.
El directivo indicó que los estudios muestran que los fármacos basados en la cannabis serían efectivos para tratar enfermedades como el Parkinson, la esclerosis múltiple y la migraña y que podrían ayudar además a pacientes enfermos de Alzheimer.
Contra el dolor crónico. Holanda permite la venta de marihuana en cafeterías desde hace décadas y en 2003 se convirtió en el primer país del mundo en comercializarla como medicamento a la venta bajo receta en las farmacias, para el tratamiento del dolor crónico, las náuseas y la pérdida de apetito en los pacientes de cáncer, VIH y esclerosis múltiple.
Las autoridades holandesas indicaron en noviembre que quieren promover el desarrollo de medicinas en base a la cannabis y que extenderían su disponibilidad en las farmacias durante cinco años para permitir más investigaciones científicas.
No obstante, en Londres protestan para pedir que se legalice el consumo de la cannabis para personas con enfermedades terminales.