Un joven ladrón mexicano se topó durante un hurto en una casa con unas botellas de vino y cerveza que ingirió hasta quedarse dormido en el interior del inmueble, lo que facilitó su captura.
Así, dormido, fue sorprendido a la mañana siguiente por el propietario de la casa, quien dio aviso a la Policía, que lo despertó para llevarlo a prisión.
Miguel Ángel Rosales Gómez, de 20 años, ingresó a la casa después de saltar una valla y romper los cristales de una ventana.