El presidente chileno Ricardo Lagos dividió a la derecha opositora, al insistir en reformar la Constitución que promulgó el ex dictador Augusto Pinochet, según se desprende de las reacciones conocidas ayer tras el mensaje al país que el mandatario entregó en la víspera.
La fracción más conservadora de la derecha agrupada en la Unión Demócrata Independiente (UDI) reiteró su rechazo a las enmiendas, mientras el Partido de Renovación Nacional (RN) se manifestó dispuesto a respaldar la eliminación de los cargos de senadores "designados" y "vitalicios", que no tienen el apoyo del voto popular.
Sin mencionar al general Pinochet, que gobernó Chile entre 1973 y 1990, Lagos consideró que aquellas reformas a la Carta que la derecha acepta como las normas sobre nacionalidad, facultades de la Cámara de Diputados y otras "son insuficientes".
Pinochet, de 86 años, permanece alejado de la vida pública y ayer la Corte Suprema dejó en suspenso la posible reanudación o el cierre definitivo del juicio que enfrenta bajo acusaciones de asesinatos y secuestros.
Hablando ante el Congreso Nacional reunido en pleno, en un discurso difundido al país por televisión y radio, Lagos advirtió que es necesario abordar los temas de fondo de la reforma, como la existencia de ocho senadores "designados" por las Fuerzas Armadas y otras instituciones.