El ultimátum lanzado por el titular de Defensa, Ehud Barak, al primer ministro israelí, Ehud Olmert, para que abandone su cargo supone una hipoteca a los cuatro frentes negociadores que el Estado Judío mantiene con sus vecinos árabes.
La dimisión de Olmert frenaría los cuatro procesos, que se reanudarían si el sustituto del primer ministro fuera de su mismo partido centrista "Kadima", pero que podrían interrumpirse definitivamente en caso de que el cese condujera a la convocatoria de elecciones.
El cauce de diálogo que resultaría más afectado sería el más antiguo y el único directo: el que Israel abrió con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en la conferencia celebrada el pasado diciembre en Annapolis bajo los auspicios de EE.UU. El objetivo de esas conversaciones es sentar las bases de un Estado palestino a fines de año.