La carrera armamentista ha puesto en competencia a los países de América Latina, en especial los del sur quienes llevan la delantera.
Chile y Brasil van en los primeros lugares en esta competencia, el primero posee 300 Leopard 2, que es el tanque convencional más poderoso de la región, pesa sesenta toneladas, tiene un cañón de 120 milímetros y un avanzado sistema electrónico.
Analistas de defensa consideran que este país no necesita un armamento tan sofisticado, pero que las tensiones entre vecinos, unidas a un lustro de bonanza económica, propician que los países sureños refuercen su armamento.
Brasil por su parte, con la idea de contrarrestar el creciente poder militar de Caracas, se rearma para proteger su producción petrolera en mar adentro y consolidar así su liderazgo en la región, siempre con las miras puestas, según los analistas, en convertirse en una potencia mundial.
Desde el 2005, el presupuesto de defensa brasileño ha crecido casi un 10% anual, y en 2008 alcanzó los $20,100 millones, un dato muy superior a los $9,600 millones de 2004.
Además, un tratado con Francia le permite construir el primer submarino nuclear de la región.
Venezuela y Colombia.
Las diferencias ideológicas y conflictos que han surgido entre los gobernantes de estos dos países han propiciado que en los últimos tres años Venezuela haya invertido unos $6.700 millones en comprar armamento a Rusia, Bielorrusia China y España.
Según el informe del IISS (Instituto Internacional de Estudios Estratégicos), Venezuela podría comprar a Rusia cazas Su-30, aviones de transporte Il-76, aeronaves cisterna Il-78, submarinos Kilo y helicópteros mi-28. Una de las adquisiciones venezolanas fue la compra de 100.000 fusiles AK 103.
En cambio, Colombia posee los obuses más modernos de la región sin importar las amenazas de su vecino.
El presupuesto colombiano de defensa el año pasado fue de $5,500 millones, un 13.5% mayor que el destinado en 2007.
Riesgos.
No es reprochable que los países aumenten su gasto en armas para su legítima defensa pero ¿qué riesgos pueden conllevar dichas compras? "Pueden generar un efecto contrario al que busca; en vez de solucionar los problemas de la región, puede generarlos", alerta Diego Fleitas, director de la Asociación de Políticas Públicas y analista militar argentino.
Más aún, considera que el gasto es innecesario y podría ser empleado en otras materias como la educación. "El gasto militar es un obstáculo. Los países, en vez de invertir en desarrollo en una región en la que más del 50% vive bajo el umbral de la pobreza, están invirtiendo en armas", critica Fleitas.
Excusas.
Una de las razones que dan los países para este rearme es la necesidad de renovar el material militar obsoleto. El informe del IISS concuerda con esta apreciación al apuntar que "la mayoría de los equipos actualmente en servicio datan de los años ?50 y ?60, y muchos programas anunciados recientemente son, ante todo, modernizaciones y sustitución de vieja tecnología".
"Es cierto que el armamento de algunos países no era moderno, pero eso no quita que el aumento del gasto se realice por la percepción de que existen amenazas a nivel regional, por los conflictos existentes o por las compras de armamento de los vecinos", explica el analista militar argentino.
En la región, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia no tienen adquisiciones relevantes, el primer país por decisión política y los tres restantes por sus limitaciones económicas.
Ecuador se moderniza
Desde que el presidente Rafael Correa asumió el poder el 15 de enero de 2006 ha estado modernizando el armamento militar con miras a competir con sus vecinos.
Por eso no es extraño que haya comprado dos fragatas, tipo Leander, que la Armada chilena sacó de servicio para las adquisiciones mencionadas.
También firmó un contrato por 120 millones de dólares con los astilleros chilenos para la modernización de dos submarinos tipo 209/1300 de origen alemán.
También adquirió 24 aviones Supertucano a Brasil para reforzar su Fuerza Aérea y patrullar la conflictiva frontera con Colombia, y seis aviones israelíes.
Por otra parte, Perú puso en marcha un Plan de reequipamiento por un monto de 650 millones de dólares, en el que tienen importancia los medios navales, en momentos en que está planteado un conflicto con Chile por el límite marítimo.