Soldados de ambas Corea abrieron ayer sus fronteras extensamente fortificadas, y comenzaron a retirar las minas terrestres para permitir la rehabilitación de una línea ferroviaria y las carreteras entre los dos países que fueron cortadas hace medio siglo.
Las tareas ilustran el deshielo intercoreano y la mejora de relaciones. A principios de semana, Corea del Norte y Japón acordaron reanudar el diálogo para establecer relaciones diplomáticas y Pyongyang mostró deseos de mejorar sus lazos con Estados Unidos.
El retiro de minas dentro de la zona desmilitarizada, de cuatro kilómetros de ancho, forma parte de un acuerdo más amplio intercoreano logrado en agosto para reanudar el proceso de reconciliación entre ambas Corea, tras meses de tensiones.
El acuerdo establece la construcción de una línea ferroviaria y una carretera en los sectores oriental y occidental de la frontera de 248 kilómetros, que recorre el paralelo 38.
La primera carretera podría ser abierta en noviembre y la línea ferroviaria para fines de año. El último tren cruzó la frontera en 1950, poco antes de comenzar la guerra.