La previsible continuidad del gobernante, en lo que coinciden todas las encuestas, ha llevado a ambas organizaciones a un fuerte viraje en sus posturas electorales.
En contraste con el pasado, cuando daban preferencia al sabotaje, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) invitan ahora "a quienes tengan la determinación de acudir a las urnas a depositar su voto por la propuesta más consecuente de paz y de diálogo".
Después de años de proclividad a la abstención, el segundo grupo rebelde del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), defiende una "propuesta política que incluya a las mayorías nacionales".
En los dos casos se trata de un llamamiento para frenar a Uribe, el disidente liberal que obtuvo la Presidencia en la primera vuelta de 2002, con un discurso radical contra los insurgentes que plasmó en su política de "Seguridad Democrática".
"Nuestro país reclama un nuevo gobierno", ha considerado el mando central de las FARC en un reciente comunicado con motivo de las elecciones del domingo próximo, para las que Uribe se ha propuesto reeditar su experiencia de hace cuatro años.
El ELN ha sostenido que la del día 28 será la oportunidad para que los electores emitan en conciencia el voto "por un nuevo país, por un nuevo gobierno de mayorías democráticas".
En la opinión de los dos grupos, ese "nuevo gobierno" no podrá encarnarlo Uribe, quien, para las FARC, lleva al país "al incremento delirante de la guerra interna", o quien, para el ELN, ejerce en nombre de "los señores de la guerra".
En el pasado sí hubo presidentes que repitieron en el cargo, solamente Rafael Núñez, a finales del siglo XIX, fue reelegido en cuatro ocasiones seguidas.
El presidente Carlos E. Restrepo, que inició mandato en 1910, impulsó la reforma a la Constitución de 1886, que limitó los enormes poderes de los presidentes, que habían sido instaurados por Núñez, y la reelección fue prohibida de manera inmediata, aunque se estableció para períodos no seguidos.