El ex presidente boliviano, Jaime Paz Zamora y el líder de los productores de hoja de coca, Evo Morales, tienen la llave para la designación del próximo jefe de Estado, lo que abre una etapa de difíciles negociaciones políticas.
Según las cifras provisionales de la Corte Nacional Electoral, con el cómputo del 33% de las mesas de votación, Manfred Reyes Villa, de la Nueva Fuerza Republicana (NFR), tiene el 26.25%; Gonzalo Sánchez de Lozada, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), bajó al 24.97% de los votos, y El Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), de Paz Zamora, tiene el 19.84 % y el Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, el 11.92%.
El próximo jefe de Estado debe ser elegido por el Parlamento, entre los dos candidatos más votados, mecanismo que establece la Constitución cuando ninguno de los aspirantes supera el 50 por ciento de los votos.
Sánchez de Lozada, que podría tener un bloque de 50 legisladores, y Reyes Villa, que obtendría unos 30 senadores y diputados, según los cálculos extraoficiales, están obligados a buscar alianzas en el Congreso, donde los 157 parlamentarios designarán al próximo mandatario, como lo establece la Constitución.
Morales declaró ayer que el MAS "no hará ninguna alianza con los partidos tradicionales" que gobernaron el país en los últimos años y "aumentaron la pobreza".
Además de la cantidad de votos alcanzada por el MAS y de las pocas posibilidades de los dos más votados de tener estabilidad en el Congreso, el MNR y la NFR necesitan tener a Morales de aliado en el nuevo gobierno para evitar la amenaza de nuevos conflictos sociales, como ha ocurrido en los últimos años.