Las montañas submarinas, los corales de agua fría, los taludes superiores de los márgenes continentales y los cañones submarinos son los ecosistemas del mar profundo que mayor riesgo corren a corto y medio plazo.
Así se desprende de un estudio internacional ligado al proyecto Censo de la Vida Marina, en el que participó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Las mayores amenazas del mar profundo son la presión pesquera, los efectos del cambio climático, la acidificación oceánica, la contaminación química y la acumulación de basura.
La veintena de expertos participantes han analizado los impactos antropogénicos más importantes en el pasado, presente y futuro, que afectan a los hábitats de mar profundo en todo el planeta.