El amor ya no está tanto en el aire como en la red, y las relaciones de pareja forjadas "on line" comienzan a sentar la cabeza, ya que derivan en matrimonios y divorcios y, sobre todo, fluyen por la vía de lo aceptado socialmente.
Atrás van quedando las miradas desconfiadas y marginales a los encuentros internautas y las estadísticas reflejan que las relaciones amorosas por la Internet han dejado de ser entendidas como un recurso desesperado.
Un estudio realizado por la asociación Pew Internet & American Life Project revela que el 52% de las personas que han iniciado relaciones por Internet en Estados Unidos consideran que el balance ha sido positivo y que tres de cada cuatro solteros han buscado, en algún momento, pareja en la red.
En cualquier caso, un estudio de las páginas españolas Ya.com y MetaScore, aporta el dato de que más del 60% de la población encuestada -sobre una muestra de cinco mil personas- considera que las relaciones "online" no son ni más ni menos beneficiosas, fieles o duraderas que una relación convencional.
"Aunque el otro sea inicialmente invisible en la red, una persona crea, sin embargo, una impresión general de cómo es a raíz de su comportamiento comunicativo", explicó Nicola Doering, profesora de la Universidad de Tecnología Ilmenau (Alemania), y especialista en investigación en medios y comunicación.
Efectivamente, cada vez más, la Internet refleja en su espectro de relaciones humanas lo que sucede, para bien y para mal, en la vida anteriormente conocida como real.
Por ello, sobre su aura futurista y minoritaria de principios de los 90, han caído también los convencionalismos de la normalización.
Internautas.
Por un lado, la red no es ajena a las obsesiones de los internautas, y "existe gente que limita su radio de comportamiento drásticamente durante el curso de un "ciberromance" y tiene serias y negativas consecuencias entre su entorno psicológico, físico y social", según Doering.
Por otro, la expresión de amor global, sin prejuicios y libre, que acompañó a la red en un principio ha sido contrarrestada por la adopción de los patrones habituales e incluso obsoletos del romance clásico en las páginas de contactos.
Mientras la red sigue siendo una fuente casi infalible de encuentros sexuales -físicos y virtuales-, las relaciones sentimentales se sesgan por el filtro de perfiles y cuestionarios que no dejan lugar a la sorpresa.
De hecho, en España y según el estudio de Ya.com y MetaScore, la gran mayoría reconoce no buscar pareja o amigos, sino simplemente personas con las que compartir filias y fobias, y luego, como dice la clásica frase de las páginas de contactos - "a lo que surja".
Evolución.
En cualquier caso, parece que la evolución ha tenido también su razón económica.
La mejor arma contra un prejuicio es buen negocio y así, los ingresos en publicidad son masivos en páginas como Yahoo personal -la líder estadounidense en relaciones personales por internet- y no se ha hecho esperar la aparición de páginas que ofrecen matrimonios "online" (en www.irom.org) y su consecuencia lógica, el divorcio al estilo web.
Sin embargo, la comprobación fáctica no siempre es el objetivo principal, pues un 52 % de los cibernautas encuestados en España para el estudio de Ya.com confiesa que no ha conocido personalmente a sus relaciones personales.
Y es que, al margen de los índices de éxito en su traslación a la realidad, el "ciberamor" también reivindica su sentido y su belleza autónoma en las coordenadas del universo virtual, como detonante de ilusiones y anhelos.