Una treintena de jefes de Estado y Gobierno inauguró ayer en Caracas, la Cumbre constitutiva de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que nace como la "semilla de la América nueva", afirmó el presidente de México, Felipe Calderón, en cuyo país se cuajó el proyecto en 2010.
"Esta es la década de América Latina", según Calderón, el encargado de abrir la III Cumbre de América Latina y el Caribe de Integración y Desarrollo (CALC) en la capital venezolana, elegida para dar a luz hoy un nuevo mecanismo de integración que excluye a Estados Unidos y Canadá.
Aseguró que esta integración debe permitir "el intercambio seguro, fluido, de los bienes, los servicios y las personas" y "acabar con la pobreza y la desigualdad", así como "proteger el medioambiente".
"Unión también para poner un alto al crimen organizado y a su violencia", prosiguió Calderón, al matizar que esta "se ha convertido en la región más violenta del mundo", afirmó.
El mexicano hizo votos para que este mecanismo "sea fructífero y perdurable" y, para concluir, dejó claro que la naciente CELAC "es la semilla de la América nueva", comentó.
A su turno, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, defendió con ahínco el nuevo foro y llamó a los 33 países que lo integran a avanzar "sin vacilación" por el camino de la unidad.
"Vacilar sería perdernos. Avancemos sin vacilación que este es el camino, la unidad, la unidad, la unidad", sentenció Chávez, quien encabeza como anfitrión su primer gran evento internacional tras haber sido operado de cáncer en junio pasado.
En un discurso desprovisto de protocolo y que glosó con citas de varios libros que se llevó hasta el púlpito, Chávez rindió homenaje al fallecido expresidente argentino Néstor Kirchner, al líder cubano Fidel Castro y al exmandatario brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva.
Pidió asimismo, que la Declaración de Caracas, que se aprobará hoy, "pase a formar parte de los planes de trabajo diarios" y no se deje "por allá archivado en una computadora o en una gaveta como si nada hubiera ocurrido".
Chávez insistió en la importancia de la unidad, aceptando y respetando las diferencias, "sin permitir que la intriga cunda" ni que "la cizaña venenosa vaya a impedir una vez más el esfuerzo unitario".
"Ojalá los Gobiernos del norte vean un poco lo que está sucediendo en América Latina y el Caribe", planteó.
Esta cumbre reunió a la casi totalidad de los líderes de la región, con la excepción de la costarricense Laura Chinchilla, el peruano Ollanta Humala y el salvadoreño Mauricio Funes, quienes se excusaron y enviaron representantes.