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Latinoamericanos, confiados en que se logrará erradicar municiones de racimo


Las delegaciones latinoamericanas que participan en la II Reunión de las Partes de la Convención de Municiones en Racimo, que se celebra en el Líbano, confían en que se logrará erradicar dichas armas, aunque lleve tiempo.

"Tengo fe en Dios en que un día se eliminen por completo, que los estados con grandes intereses se convenzan de que es malo para la humanidad, ya que atentan contra la humanidad", dijo a Efe el vicecanciller de Guatemala, Carlos Raúl Morales.

Para Morales, "lo más importante es que se vayan sumando más estados a la convención. A día de hoy, son 63 (estados) plenos, los signatarios alrededor de 109".

 

En la reunión, que se desarrolla entre el 12 y el 16 de septiembre en Beirut, se han escuchado los discursos de las distintas delegaciones y a partir de ahora se discutirán temas como el plan de acción y su ejecución.

"Con que en uno, dos, tres o cuatro países dé resultado es un éxito -afirmó Morales-. Lo importante acá es ir sumando granito, paso a paso, lo ideal sería que diera resultado en los 193 estados miembros de las Naciones Unidas".

La Convención de la ONU contra las Bombas en Racimo, que prohíbe el uso, la producción, el almacenamiento y la transferencia de todas las formas de municiones en racimo, exige a los países que limpien sus áreas contaminadas en un plazo de diez años, destruyan todas sus reservas en ocho años y proporcionen asistencia a las víctimas.

 

Es la cuarta conferencia a la que asiste el presidente de la ONG Arcángeles, Juan Pablo Salazar, cuya organización trabaja por los derechos de los discapacitados en Colombia, y ha constatado que se ha dado "un avance" sobre el terreno.

"La empresa privada está vinculando a los supervivientes en programas de responsabilidad social corporativa y el Gobierno está asumiendo mejores compromisos, hay más conciencia general del tema", aseguró.

"Este tipo de iniciativa logra cambiar la percepción de lo que es normal -siguió Salazar-. Hace quince años, para el mundo era perfectamente normal que existieran minas antipersonales y hasta hace cinco años las bombas en racimo. Ese concepto comienza a cambiar".

 

En su opinión, para lograr la erradicación total de ese tipo de armamento, "es fundamental que las potencias se unan" y, si no lo hacen, el resto de países deben ponerse de acuerdo para presionarlas.

A juicio del embajador de México en Ginebra, Luis Camacho, jefe de la delegación de su país en esta conferencia, se perciben tres compromisos claros en la reunión:

"Comenzar a implementar la Convención lo más pronto posible, que los estados asumamos una responsabilidad importante de promover la universalidad de la Convención y que estas armas no son solo perniciosas y negativas, sino que también no deberían ser reconocidas como armas legítimas dado el tipo de daño que causan", indicó.

 

"El reto más importante que tenemos es que haya un proceso paralelo en Ginebra sobre la Convención de Armas Convencionales donde se está negociando un sexto protocolo, especialmente, sobre municiones en racimo", agregó Camacho.

Y auguró que "habrá que trabajar mucho con la sociedad civil, gobiernos y víctimas para que se genere una conciencia global más importante respecto a la ineficiencia de esa arma y del enorme daño indiscriminado que genera a la población civil, en su mayoría inocente".

Por su parte, el ministro consejero chileno, Armin Anderaya, director adjunto de la División de Seguridad Internacional y Humana del Ministerio de Exteriores, dijo a Efe que los dos mayores retos "son lograr la universalización en el más corto plazo de la Convención de Oslo y junto con eso ayudar a los países que están más afectados a limpiar las áreas afectadas".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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