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Le declaran la guerra a la globalización


Miles de activistas de todo el mundo, bailando, cantando y debatiendo, declararon ayer la guerra a los grandes negocios en una reunión antiglobalización en Bombay, la capital financiera de India.
Líderes sindicales de Corea del Sur se unieron a los agricultores indios, voluntarios americanos y mujeres afganas para denunciar a las compañías multinacionales, mientras más de 100,000 activistas se congregaban en un barrio de Bombay para celebrar el Foro Social Mundial (FSM) que comenzó el viernes y se prolongará durante seis días.
Los laureados con el premio Nobel Shirin Ebadi y Joseph Stiglitz, y Bove, al que se recuerda por demoler un restaurante de la cadena McDonald"s a medio construir, están entre los 12 nombres más destacados del cuarto FSM, que se celebra en Asia por primera vez.
Bove dijo que las compañías globales que producían comida empaquetada y bebidas deberían ser rechazadas e instó a que la agricultura fuera sacada del marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La premio Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi, llamó ayer en Bombay a sentar en el banquillo del Tribunal Penal Internacional (TPI) a Sadam Hussein, pero también a Estados Unidos y a los gobiernos europeos.
Sadam Hussein "utilizó armas químicas contra su propio pueblo, y también contra soldados iraníes, pero Estados Unidos y los gobiernos europeos colaboraron con él: le vendieron armas químicas", afirmó Ebadi, destacando que "Sadam Hussein no habría podido hacer lo que hizo sin la colaboración" de esos gobiernos.
Señaló que hay genéricos que vienen de diversos países y no reúnen los requisitos de nuestra zona climática.
Hay casos de casas farmacéuticas que han hecho hasta 5 estudios de medicamentos en miles de pacientes por varios años, hasta que finalmente el producto sale al mercado funcionando excelentemente; pero al llegar una copia a la CSS, no es similar, pues no se les exige como requisito para aprobarles el registro sanitario, investigaciones de bioequivalencia (prueba en vivos) que demuestren que son iguales al original.
Aunque la Ley 1 de medicamentos exige que se hagan las pruebas, éstas no se hacen, al punto de que hay genéricos que presentan los documentos del original cuando solicitan su registro, lo que es un delito sustentó.
En Panamá se están aceptando todos los genéricos que lleguen con requisitos de evaluación mínima. Esto no significa -aclaró Díaz Falconet- que no se examinen, pues se le realizan análisis y estudios in vitro y no en vivo en el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá (IEA) y luego de pasarlos, se consideran como iguales y entran a competir de forma desleal con el medicamento original.
En la CSS existe otra falla y es que se compra lo más barato, que al final resulta más caro, indica Díaz Falconet.
Explica que hay casos en que el médico comienza a usar una pastilla que costó la mitad de la original y no funciona según lo esperado, y se tiene que recetar el doble o duplicar la dosis.
Esta situación, además de no representar ningún ahorro, podría tener efectos secundarios en el paciente, porque está ingiriendo dosis mayores.
Cuando una medicina no actúa de acuerdo con sus especificaciones, los médicos simplemente dejan de usarla, lo que lleva a que existan renglones que se vencen en las farmacias, lo que también es pérdida, asegura Díaz Falconet.
Otro error del supuesto ahorro es que el paciente no se mejora y termina en el hospital o en los cuartos de urgencia, saliéndole más caro a la institución, las que debió tener un paciente controlado con buenos medicamentos.
Lo más preocupante para los cardiólogos es que no se están controlando los factores de riesgo que llevan a que el paciente termine con un infarto, derrame, falla cardiaca o renal, lo que implica un aumento en costos de pensión, invalidez y hospitalización, rubros que presentan déficit.
Todo ello obedece a una deficiencia de la administración, pues se está ahorrando en medicamentos que no previenen el desarrollo de estas enfermedades y el déficit de estos rubros aumenta, siendo este renglón uno de los que tiene a la CSS en crisis financiera.
El médico afirma que existe un mal control de los factores de riesgo primario, lo que preocupa a los cardiólogos, ya que al observar un paciente tratado en la CSS y uno en clínica privada, hay una gran diferencia. “Y no es que se atienda mejor a uno que a otro como se argumenta siempre, sino que simplemente se tienen diferentes recursos y unos viven más porque están mejor controlados”, enfatizó.
De acuerdo con el Dr. Díaz Falconet, la ley de medicamentos presenta fallas y vacíos, pues parece que no se hubiese consultado a los médicos, porque permite que entren medicamentos sin un control adecuado.
Pero si bien la ley de medicamentos establece que los medicamentos genéricos u originales para enfermedades críticas o graves deben pasar por el proceso de bioequivalencia, la reglamentación de mayo de 2002 en el punto 16 no incluye a las cardiovasculares como tales, lo que facilita la posibilidad de que los medicamentos de esta especialidad no sigan un control estricto.
Según el galeno, queda a criterio de la comisión provisional respectiva el incluirlos, pero no se ha hecho. Ello abre la puerta para que los laboratorios de genéricos aleguen que las normas vigentes no establecen el requisito de bioequivalencia.


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142514
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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