Un ciudadano británico arrestado después de presuntamente haber planeado vender en Estados Unidos un misil antiaéreo a compradores a quienes creía extremistas musulmanes - y en realidad eran agentes encubiertos fue ayer acusado formalmente en una corte de Nueva Jersey. Un portavoz de la fiscalía de la ciudad de Newark, en Nueva York, dijo antes de la audiencia judicial que Hekmat Lakhani sería acusado de dar apoyo material a terroristas y de vender armas sin licencia.
Otros dos presuntos cómplices en el complot, que realmente era una operación encubierta preparada durante 18 meses por las autoridades rusas, estadounidenses y británicas, enfrentan cargos de conspiración, indicaron los fiscales.
Los comerciantes de gemas, acusados de estar encargados del "lavado de dinero" en la fallida operación, van a comparecer por separado, uno en Newark y el otro en Manhattan. "Esta mañana, los terroristas que amenazaron a Estados Unidos perdieron un aliado en su búsqueda para matar a nuestros ciudadanos", dijo el fiscal Christopher Christie en conferencia de prensa en la plaza de la corte federal en Newark, estado de Nueva Jersey.
Momentos antes, dos de los tres sospechosos comparecieron ante un magistrado federal en medio de estrictas medidas de seguridad en la corte, donde las autoridades presentaron acusaciones contra ellos. Hekmat Lakhani, identificado como un comerciante de armas británico, está acusado de ofrecer apoyo material a terroristas y de tráfico ilegal de armas, dijo Christie.
El segundo hombre, Moinuddeen Ahmed Hameed, fue acusado de enviar dinero ilegalmente para ayudar a financiar el complot, dijo el fiscal. Un tercero, Yehuda Abraham, compareció ante una corte de Nueva York para enfrentar cargos similares.
Lakhani fue arrestado el martes en Newark tras intentar vender un misil tierra-aire ruso que se puede lanzar desde el hombro a informantes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), quienes se hicieron pasar por extremistas somalíes que querían derribar un avión de pasajeros, dijeron las autoridades.
Entretanto, en Londres, la policía dijo que estaba registrando dos sitios a solicitud de las autoridades estadounidenses. No se realizaron arrestos, y las autoridades declinaron detallar dónde se realizaron los registros.
Lakhani no dijo nada durante su comparecencia en la corte, y su abogado no hizo declaraciones a la prensa. La acusación de ofrecer apoyo a terroristas conlleva a una posible sentencia de 15 años de cárcel y una multa de 250,000 dólares, mientras los cargos por las armas podrían resultar en 10 años de cárcel y una multa de un millón de dólares. Según las autoridades, la operación comenzó en diciembre del 2001, cuando supieron de la existencia de Lakhani a través de un informante.
Este contactó a Lakhani, quien nació en la India, e investigadores dijeron que unas 150 conversaciones entre ambos fueron grabadas en cintas de vídeo y de audio. Lakhani hizo varios comentarios antiestadounidenses durante esos contactos. El informante fingió ser miembro de un grupo somalí que pagaría 85,000 dólares por un misil, y prometió comprar 50 más.
El tercer sospechoso, Abraham, recibió un pago parcial de 30,000 dólares a nombre de Lakhani, indicó el documento de la fiscalía. Se prometió otro pago de medio millón de dólares, que según la fiscalía era el 10 por ciento del precio total, para comprar los misiles restantes.
Ley de EU cae sobre vendedores de misil
El Gobierno de Washington considera la detención del británico, como un duro golpe al terrorismo.