Jacinta Francisco, la vendedora indígena mexicana liberada sin cargos tras tres años de cárcel acusada de secuestrar a seis policías, afirmó y que volverá a “empezar de cero” y dejó el tema de la posible indemnización en manos de sus abogados.
“Ahorita lo que pienso hacer, pues es continuar mi vida, como lo que yo estaba haciendo antes, vender, voy a volver a empezar para salir adelante”, explicó en entrevista con EFE.
El caso de Jacinta, indígena otomí del estado de Querétaro (centro), atrajo la atención de Amnistía Internacional (AI), que la declaró presa de conciencia, y del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh), que le dio asistencia jurídica.
La mujer fue detenida en 2006 acusada de secuestrar a seis agentes federales que realizaron un operativo antipiratería en un mercadillo del pueblo de Santiago Mexquititlán, quienes tras causar destrozos fueron retenidos por los vendedores hasta que pagaron.
"Solamente se basaron en la fotografía que tomó un fotógrafo de un diario local", criticó el director de Prodh, Luis Arriaga, sobre las pruebas empleadas por la Fiscalía Federal para señalar a Jacinta.