Campesinos mexicanos liberaron ayer a 19 personas, en su mayoría empleados del gobierno, que mantuvieron como rehenes durante cuatro días en protesta por la planeada construcción de un aeropuerto en sus tierras.
Los pobladores de la localidad San Salvador Atenco, en el central estado de México, liberaron en horas de la madrugada de ayer a 15 de los rehenes, momentos después de dar una cálida bienvenida a 11 campesinos que habían sido arrestados por las autoridades tras la protestas del jueves. Posteriormente, los campesinos liberaron a sus últimos cuatro rehenes, miembros de una corporación privada de policía.
Pero los labriegos mantenían cortada una transitada carretera y caminos locales que bloquearon desde el jueves con camiones y piedras como protesta y para evitar el paso de policías. Otros tres campesinos, que permanecen hospitalizados, podrán salir libres cuando se recuperen de las heridas del enfrentamiento con la policías en la protesta del jueves.
"Si ellos (el gobierno) ya nos dieron a nuestros compañeros tenemos que responder de la misma forma y a cabalidad", dijo David Pájaro, líder de los campesinos en resistencia, junto a un mural en honor al legendario revolucionario Emiliano Zapata.
Al momento de la liberación, los campesinos aplaudieron a los rehenes visiblemente agotados pero en buenas condiciones. "Ahora los estamos invitando a (los campesinos) a que se sienten, a que escuchen la propuesta del gobierno federal y desde luego escuchar los planteamientos de ellos y resolverlo", dijo el gobernador del estado de México, Arturo Montiel, a la cadena Radio Fórmula.
Los campesinos tomaron como rehenes a los empleados públicos poco después que las autoridades arrestaron a un grupo de manifestantes cuando se desató el jueves un enfrentamiento entre policías y labriegos durante una protesta con machetes y palos por la expropiación de sus tierras para construir un aeropuerto.
El nuevo aeropuerto busca descongestionar el saturado aeródromo de la capital mexicana y se ubicaría en terrenos propiedad de los campesinos.
Ondeando dos grandes banderas nacionales y coreando consignas, los pobladores de San Salvador Atenco recibieron a los campesinos liberados por las autoridades, uno de ellos con la cabeza vendada y otro con las costillas lastimadas tras el enfrentamiento del jueves.
"!Está es nuestra causa: nuestros hijos!", dijo Ignacio del Valle, uno de los líderes liberados, mientras su hijo de unos ocho años de edad se abrazaba a él llorando y una multitud alzaba el puño en señal de apoyo.