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Liberan a víctimas de la esclavitud

La mayoría de los que trabajaban en una fábrica clandestina eran indígenas y se les contrató bajo engaños, y otros fueron secuestrados.


La voz de alerta la dio una de las víctimas que logró escapar. Tras la denuncia, fueron liberadas 107 personas que trabajaban como esclavos en una fábrica clandestina de pinzas para ropa y bolsas para centros comerciales en Ciudad de México.

En un operativo sorpresa, la policía irrumpió en las instalaciones de la empresa y liberó a las personas que permanecían cautivas y obligadas a realizar trabajos forzados.

Las víctimas sufrían desnutrición y mostraban señales de abuso físico y sexual.

 

En su mayoría son indígenas del sur del país que estaban sometidos a jornadas laborales de 16 horas, según la información entregada por la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal (fiscalía capitalina).

Las autoridades mexicanas informaron que quedaron así: 105 liberados, de entre 14 y 70 años, y 25 detenidos.

El cambio se produjo porque algunos de los liberados, en su mayoría indígenas que no hablan español, relataron a las autoridades que Miguel Ángel Blanco y Raymundo Rodríguez inicialmente fueron secuestrados por la red, pero posteriormente se convirtieron en “padrinos” que controlaban el centro.

 

Condiciones infrahumanas.
“Las víctimas vivían en condiciones infrahumanas, insalubres, hacinadas, bajo maltrato y explotación sexual”, informó la Fiscalía.

Las autoridades afirmaron que varias de las personas rescatadas fueron enviadas a diversos hospitales con “evidentes grados de desnutrición y deshidratación, laceraciones e infecciones cutáneas y fracturas, entre otros padecimientos”.

Algunas de las víctimas fueron llevadas a la fábrica bajo la promesa de un trabajo, otros secuestrados en las inmediaciones de la Central de Abastos.

 

Informe.
La mayoría de los rescatados son indígenas, provenientes de 12 estados mexicanos, muchos de los cuales no saben hablar español.

Durante el operativo policial capturaron de 23 a 25 presuntos integrantes de una banda delictiva acusada del delito de tráfico de personas.

“Los elegidos de Dios”.
El sitio donde las personas estaban cautivas operaba bajo el nombre de “Instituto de Rehabilitación de Alcohol y Drogadicción, Hospital Santo Tomás, Los Elegidos de Dios”, ubicado en la delegación de Iztapalapa.

 

Según testimonios de las víctimas, la fábrica clandestina operaba desde hace ocho años.

Hasta que un día, uno de los esclavos fue rescatado por su familia y decidió presentar una denuncia en septiembre.

Encerrados con cadenas.
El testimonio indica que el trabajo comenzaba a las 08:00 y terminaba a la medianoche y que los cautivos sólo tenían cerca de media hora para comer.

Durante los 38 días que estuvo cautivo, el denunciante vio trabajar a unas 300 personas, la mayoría indígenas mixtecos, zapotecos o mazatecos que se desempeñaban como cargadores en la Central de Abastos cuando fueron privados de su libertad.

Las víctimas dormían en el suelo, algunos encadenados en literas, y cuando eran sorprendidos conversando, los castigaban con tres días sin alimentos y sin autorización para ir al baño.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América