Familiares de las víctimas del atentado contra un avión de Pan Am en 1988 dijeron ayer que un fondo de compensación por 2,700 millones de dólares acordado con Libia es sólo el primer paso que debe dar su presidente, Muammar Kadafi, para mostrar que abandonó "el negocio del terrorismo".
Abogados de las familias y funcionarios libios suscribieron un acuerdo para establecer el fondo, una importante medida en los esfuerzos de Libia por mejorar sus relaciones con Occidente, que se envenenaron a raíz de la explosión del avión sobre el pueblo escocés de Lockerbie.
En el atentado murieron 270 personas.
Se espera que Libia envíe una carta al Consejo de Seguridad de la ONU, admitiendo la responsabilidad por el ataque. "Esta es una fase importante en un largo viaje, pero no el destino final", dijo David Ben-Aryeah, portavoz de los familiares de las víctimas británicas.
Según diplomáticos, el tema no quedará resuelto hasta que Libia admita su responsabilidad por escrito, algo que el gobierno del país árabe teme que pueda incitar una ola de demandas, y pague las compensaciones, que podrían llegar a 10 millones de dólares por víctima.
Según el acuerdo entre familiares y funcionarios libios, Libia pagará inicialmente cuatro millones de dólares por cada víctima, una vez que concluyan las sanciones de la ONU.
A este pago le seguirá otro de cuatro millones por cada víctima si Estados Unidos levanta sus sanciones, y de dos millones si saca a Libia de la lista de estados patrocinadores del terrorismo.
Si Washington no adopta esas medidas en los próximos ocho meses, los familiares de las víctimas sólo recibirán un millón de dólares más, elevando la compensación total a cinco millones por víctima.
"Si él (Kadafi) da todos los pasos que le han pedido la ONU y Estados Unidos, entonces aceptó el hecho de que él ha salido del negocio del terrorismo (...) Pero él tiene que demostrarnos todo eso a nosotros", declaró a la radio BBC George Williams, un estadounidense que perdió a su hijo en el atentado.
Las sanciones estadounidense se mantendrán en vigor por ahora a pesar del deseo de las compañías del país por hacer negocios con Trípoli nuevamente, indicaron funcionarios norteamericanos.
Algunas sanciones reflejan la ira de Washington por lo que percibió como apoyo libio a actos como el atentado a una discoteca en Berlín en 1986, tras el cual aviones estadounidenses bombardearon Libia. Un ciudadano libio fue condenado y otro absuelto en un juicio en Holanda realizado bajo la ley escocesa.
Además, Libia acusó a Francia de tratar de bloquear el levantamiento de las sanciones impuestas por la ONU contra el país norafricano en 1992, al reclamar un acuerdo similar por el atentado contra un avión de la compañía UTA. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, llamó a su homólogo libio Abdel Rahman Chalgham y amenazó con el bloqueo por parte de Francia del levantamiento de las sanciones si no se obtenía indemnizaciones por el caso de UTA, declaró el embajador libio en Londres, Mohammad Al-Zuai.
Según funcionarios estadounidenses que pidieron el anonimato, Francia amenazó con recurrir a su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para bloquear una resolución que levante las sanciones contra Libia. Las reservas francesas causaron irritación en Washington, refirieron otros jerarcas estadounidenses.
El portavoz de la cancillería francesa, Hervé Ladsous, indicó que París deseaba que "un acuerdo complementario se realice rápidamente" entre los familiares de las víctimas del vuelo de UTA y "la parte libia".
Precisó que De Villepin habló también con sus colegas de Estados Unidos, Colin Powell, y de Gran Bretaña, Jack Straw, para señalarles que Francia pedía "indemnizaciones equitativas" por ambos atentados, antes de que la ONU decida levantar sus sanciones.