El clérigo radical chií Muqtada Sadr renovó ayer su desafío a las tropas estadounidenses y les advirtió que continuará con los combates hasta la "última gota de sangre".
"Las fuerzas norteamericanas son un Ejército de ocupación y por ello proseguiré mi lucha hasta que no me quede aliento", dijo el joven clérigo a un reducido grupo de periodistas árabes.
Milicianos del "Ejército del Mahdi", leales a Sadr, combaten desde hace cinco días a los marines de EU en la ciudad santa chií de Nayaf, a unos 180 kilómetros al sur de Bagdad.
El primer ministro interino iraquí, Iyad Alaui, viajó ayer a Nayaf para negociar con el clérigo radical un alto el fuego y el desarme de las milicias, exigencia que Sadr rechazó tras acusar al nuevo Gobierno de ser "un instrumento en manos de las tropas de ocupación" (estadounidenses).
Los combates proseguían ayer en la mañana en Nayaf entre unidades de marines estadounidenses que rodean la ciudad y milicianos del Ejército del Mahdi.
Los marines, apoyados por helicópteros artillados y aviones de combate, se enfrentaron a tiros con los milicianos en el noroeste de la ciudad, informó la radio local.
Los combatientes chiíes se parapetaron en las calles de Nayaf desde las que dispararon con armas ligeras y lanzagranadas ARPG contra la Infantería estadounidense.
El Gobierno interino impuso el toque de queda en el arrabal bagdadí de Ciudad Sadr, uno de los bastiones del clérigo Sadr.
El toque de queda en Ciudad Sadr, un barrio pobre del noreste de Bagdad en el que se aglomeran cerca de 2.5 millones de iraquíes, fue anunciado por el ministerio del Interior, después de que al menos 30 personas murieran en sus calles a causa de los enfrentamientos.
Por su parte, el presidente de EU, George W. Bush, aseguró que se hacen " buenos progresos" para estabilizar la ciudad iraquí de Nayaf.