Las siete naciones más ricas del mundo y Rusia luchaban ayer por coincidir en una amplia gama de temas globales, un día antes del inicio de una cumbre económica que seguramente será recordada más por el golfo que separa a los países que por cualquier modesto logro que puedan haber alcanzado.
Asesores del presidente norteamericano George W. Bush y de otros líderes buscaban resolver numerosas disputas sobre varios comunicados que serán divulgados durante los tres días de conversaciones que comienzan hoy. Las discusiones tienen lugar en un lujoso hotel con magníficas vistas al Lago de Génova y a los Alpes suizos y franceses.
Grupos que se oponen a la pobreza mundial esperan que los líderes del G-8 trabajen duro para mostrar progreso en áreas como la lucha contra la pobreza y el SIDA en Africa, en un esfuerzo por demostrar el regreso a los tiempos de cooperación. Este año habrá un número récord de naciones en vías de desarrollo invitadas. Los líderes de 11 países en desarrollo participarán en las discusiones.