Los líderes del mundo exploraron ayer en la ONU cómo ayudar a Africa en su nuevo proyecto de desarrollo, mientras los países africanos se comprometieron a acabar con la corrupción y los conflictos regionales.
Los delegados de más de 80 países se reunieron en una sesión especial de la Asamblea General de la ONU para aportar ideas sobre el proyecto la Nueva Asociación para el Desarrollo Africano (NEPAD), una iniciativa lanzada por 15 países africanos hace un año para impulsar el desarrollo de ese continente.
Impulsado por Nigeria, Suráfrica, Argelia y Senegal, el NEPAD tiene como objetivo que los países africanos erradiquen la corrupción y busquen soluciones para los conflictos regionales, a cambio de inversiones extranjeras, mejores acuerdos comerciales y alivio de la deuda contraída con los países industrializados.
Al inicio de la sesión, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, manifestó que "el NEPAD no tendrá éxito si Africa fracasa en alcanzar los objetivos de la Cumbre del Milenio y el mundo en su totalidad no podrá alcanzar estos objetivos, si no lo consigue primero Africa".
El NEPAD adoptó las metas del Milenio como prioridad, entre ellas la reducción de la pobreza a la mitad en el 2015.
"Lograr este objetivo requiere que Africa duplique su actual crecimiento económico", resaltó Annan, quien añadió que la paz y la seguridad es un aspecto vital para el desarrollo.
Muchos ya comparan este proyecto con el Plan Marshal que permitió la reconstrucción de Europa después de la II Guerra Mundial. En su discurso, el secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, prometió incrementar la asistencia directa de EU a las naciones pobres en un 50 por ciento.
"Unos 5,000 millones de dólares serán destinados cada año a las naciones en desarrollo que sean gobernadas de forma inteligente y justa", resaltó el jefe de la diplomacia de Washington.
Por su parte, el ministro danés de Exteriores, Per Stig Moller, en representación de la Unión Europea, resaltó la importancia de la reunión ministerial entre la UE y Africa que se celebrará en Ouagadougou (Burkina Faso) en noviembre y de la cumbre europea-africana de abril del 2003, en Lisboa (Portugal), para impulsar el desarrollo africano.
La parte económica es la que más preocupa a los países africanos y el presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, resaltó que en este plan multisectorial, que incluyen aspectos económicos, sociales y ecológicos, la financiación es lo importante.
"El sector privado será la fuerza impulsora de la actividad económica y el vehículo esencial para el crecimiento, por lo que las inversiones son los garantes esenciales para que el NEPAD tenga éxito en la reducción de la pobreza", destacó.
Africa está cada vez más marginada en la economía global, debido a la multiplicación de los conflictos, así como a la expansión de la pobreza, la epidemia del VIH-Sida y otras enfermedades como la malaria y la tuberculosis.