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Lloran antes de ver a feligreses

Uno de los momentos más íntimos del cónclave es cuando el nuevo papa se retira a la sacristía de la capilla Sixtina, llamada “de las lágrimas”, para


REDACCION / PANAMA AMERICA

Uno de los momentos más íntimos del cónclave es cuando el nuevo papa se retira a la sacristía de la capilla Sixtina, llamada “de las lágrimas”, para meditar y vestir una de las tres sotanas blancas ya preparadas, antes de presentarse a los fieles en la plaza de San Pedro.

Tras aceptar ser el sucesor del apóstol Pedro, el cardenal elegido como papa pasa a la pequeña habitación existente a la izquierda del altar mayor de la Sixtina, bajo el “Juicio Final” de Miguel Ángel.

La sacristía es conocida como la “sala de las lágrimas” por las que han derramado en ella a lo largo de la historia los papas recién elegidos, tal vez por la emoción del momento, la tensión acumulada durante los días del cónclave o el peso que se les viene encima.

La “sala de las lágrimas” está cerrada al público y no forma parte del recorrido de los fieles y turistas que visitan la Sixtina.

En sus paredes hay numerosos rastros de frescos, pinturas que destacan entre el blanco de las paredes. Está amueblada con una mesa, sobre la que hay una pequeña imagen de la Virgen con el Niño, y un sofá de terciopelo rojo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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