Entre abrazos y sollozos, familiares y amigos iniciaron una jornada de evocación en el santuario que se levanta donde funcionaba el club nocturno República Cromagnon, en el barrio de Once, y colocaron una flor junto a las fotografías de cada una de las víctimas, en su mayoría entre 20 y 30 años.
Como testigos del horror, desde hace un año se apilan allí cientos de zapatillas sucias de hollín.
La tragedia se produjo el 30 de diciembre de 2004 durante un recital de la banda de rock Callejeros, cuando una bengala lanzada por un joven incendió una malla plástica que cubría el techo de República Cromagnon.
La tela se consumió inmediatamente por el fuego y la alta concentración de humo tóxico convirtió al lugar en una virtual cámara de gas.
En un año, los padres se han convertido en una fuerza de presión: lograron promover el juicio político contra el alcalde de Buenos Aires, Aníbal Ibarra y obligaron a la legislatura de la ciudad a debatir normas de seguridad pública que, de haberse cumplido el 30 de diciembre de 2004, habrían evitado la tragedia.
El incendio de la discoteca "Cromagnon" sacudió las estructuras del gobierno de Buenos Aires al airear irregularidades administrativas y sospechas de corrupción y cohecho que la Justicia argentina trata de esclarecer.
Mientras continúan su incansable lucha por la verdad, muchos supervivientes del incendio de la discoteca "República Cromagnon" y familiares de los 193 muertos, reconocen el intenso trabajo que los jueces hicieron este año y esperan que para el próximo la causa sea elevada a juicio oral.
"Más allá de las vicisitudes que ha tenido el caso, debemos admitir el inmenso trabajo que realizó la Justicia en 2005", asegura Javier Miglino, uno de los sobrevivientes de la "tragedia de Cromagnon".
El juez suplente Néstor Costabel, que dirigirá la investigación desde enero próximo, será el encargado de poner punto final a una investigación que la magistrada María Angélica Crotto, actualmente de licencia por enfermedad.
La pesquisa fue continuada durante 10 meses por el juez Marcelo Lucini, que dio un fuerte impulso a la causa, aunque, según José Iglesias, "le faltó coraje sobre el final para procesar a al alcalde Aníbal Ibarra".