Al menos veinte personas murieron y otras 314,846 han abandonado sus hogares por las inundaciones provocadas por las copiosas lluvias que afectan a las regiones sur y este de Filipinas, informaron ayer fuentes oficiales.
La mayoría de las muertes se produjo por ahogamiento o porque quedaron sepultados por desprendimientos de tierras, mientras que los demás fallecieron en accidentes de otro tipo.
El Consejo Coordinador de Desastres Naturales de Filipinas elevó los daños provisionales en 1,6 millones de dólares, de los que casi dos tercios corresponden al sector agrícola y el resto a infraestructuras.
El alcalde Constantino Jaraula, de Cagayán de Oro, reiteró su llamamiento a las autoridades y las organizaciones no gubernamentales para que provean de agua, comida y ropa a los desplazados.