Pierden una chaqueta. Se olvidan de un bolso. En el caso de Justin Bieber, se apareció en la alfombra roja de los Grammy con la bragueta abierta.
¿Qué le pasa a los adolescentes, que viven como en una nebulosa?
Los padres de adolescentes a veces sienten como que han vuelto a la época del jardín de infantes, con la excepción de que los inconvenientes pueden ser más serios y las cosas perdidas u olvidadas más caras.
Para colmo, sus modales en la mesa son horribles, a muchos no les gusta bañarse o usar desodorante, y se olvidan de limpiarse los dientes.
Si bien nadie puede decir que Bieber, con sus 16 años, no tenga una presentación impecable, en los Grammy experimentó un episodio típico de un adolescente distraído al posar para fotos con su “smoking” blanco... y la bragueta abierta.
No se vio nada, pero fue uno de esos momentos que hacen que un padre se pregunte: "¿Por qué será que mi hijo vive en otro planeta? ¿Cuándo regresará a la Tierra?". Probablemente se demore un poco.
La mayoría de los científicos pensaban que el cerebro humano se había desarrollado totalmente para los 12 años. Pero investigaciones con tecnología más avanzada hacen pensar ahora que la coordinación de ciertas funciones no se ha desarrollado totalmente hasta pasados los 20 años, según Lawrence Steinberg, profesor de Psicología de la Temple University.
"No es que los adolescentes sean olvidadizos", explicó. "Lo más probable es que estén más pendientes que los adultos de las recompensas inmediatas y son mucho menos proclives a planificar y pensar en el futuro. El futuro puede ser una hora más tarde".
Steinberg está acostumbrado a hablar con padres, ya que es el autor del libro "Tú y tu adolescente: La guía esencial de los 10 a los 25 años" (You and Your Adolescent: The Essential Guide for Ages 10-25).
Aimee Stern, de Silver Spring, Maryland, sufre con una hija de 11 años y un varón de 15. "Perdieron varios teléfonos celulares, llaves y abrigos", afirmó.
Stern, quien está escribiendo un libro sobre el consumo de alcohol por parte de los adolescentes, dice que se sintió "aliviada" cuando descubrió que "no estaba loca y que los olvidos de mis hijos son parte del desarrollo del cerebro".