La edad del barrio en el que uno vive puede afectar el riesgo de obesidad según un estudio de la Universidad de Utah y que señala los beneficios de los vecindarios donde los residentes puedan caminar.
"Los barrios más viejos se diseñaron de formas que sustentan las opciones saludables", indicó la coautora del estudio Bárbara Brown. "En los barrios más tradicionales hay veredas arboladas, con sombras, manzanas con comercios pequeños, paradas de autobús, sitios de trabajo y locales que invitan a que los residentes caminen".