La fiscalía acusó hoy formalmente de rebelión a los cabecillas e integrantes del grupo de militares y civiles implicados en el motín del pasado jueves para propiciar la caída de la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo.
Entre los cabecillas acusados de rebelión figuran el general Danilo Lin, y el senador y oficial del Ejército, Antonio Trillanes, así como el ex vicepresidente del país, Teofisto Guingona.
El fiscal del Estado, Emmanuel Velasco, indicó a la prensa, que un total de 51 detenidos por su participación directa o indirecta en el motín, ha sido acusados de rebelión.
Todos los detenidos, excepto Guingona que se encuentra internado en un hospital por problemas de salud, están encarcelados en el cuartel militar Cramp, a las afueras de Manila, y donde fueron interrogados por la policía y los fiscales.
La víspera, las autoridades entregaron a la Conferencia Episcopal al obispo Julio Labayen, quien fue detenido con el resto de los líderes del motín cuando las fuerzas de seguridad asaltaron el lujoso hotel de Manila en el que habían atrincherado.
Las fuerzas de seguridad continúan con la búsqueda de al menos una docena de militares renegados que escaparon después de participar en el motín, que según la policía, tenía como objetivo promover una revuelta popular.
La presidenta, que ha resistido ya a dos intentonas de golpe de Estado desde que asumió la presidencia en 2001, es cada vez más impopular a causa de los escándalos por corrupción, y pese a que durante su mandato la economía de Filipinas ha registrado un notable crecimiento.