Los empleados de un zoológico en Cincinnati asumieron con entusiasmo la monería de cuidar a una bebé gorila llamada Gladys.
Se ponen trajes de negro e imitan a las progenitoras de esta especie para ayudar a la beba de un mes de nacida a adaptarse a una casa nueva y prepararla para que tenga una verdadera madre sustituta.
Después se pondrán chalecos con pelo y la cargarán en la espalda; usarán rodilleras y guantes para desplazarse como gorila; y quizá tendrán que caminar tocando el suelo con los nudillos y trepar un árbol cargando a la pequeña.
Aunque algunas de las cuidadoras de Gladys tienen barba y bigote, intentan procurarla con amor de madre, hasta donde les sea posible hacerlo como gorilas. La acurrucan, le permiten que se retuerza en su regazo, se echan cerca de ella y le hablan con distintos sonidos guturales.
“Todo lo que una mamá gorila hace con su bebé es lo que hacemos”, dijo Ron Evans, jefe del equipo de primates del zoológico y quien asume la labor de una de las madres sustitutas humanas para Gladys.
“Hacemos todo lo que podemos hacer... obviamente, yo no produzco leche”, apuntó.
Evans encabeza un equipo de siete a 10 personas que trabajan en turnos de ocho horas para que acompañen a Gladys las 24 horas. La beba llegó del Zoológico Gladys Porter en Brownsville, Texas, donde nació el 29 de enero de una gorila que era madre por primera vez y que no exhibía instinto maternal.