Metodología utilizada en la investigación
- Para llegar a sus hallazgos, las investigadoras condujeron lo que se llama un análisis de isótopo de carbono estable en los dientes de los animales.
- Usando un taladro de dentista con broca de diamante, tomaron muestras dentales de 60 especímenes, incluidos 27 tigres diente de sable y perros oso. El resto eran vegetarianos.
- Aislaron el carbono y luego usaron un espectrómetro de masa, y midieron la proporción de las moléculas más grandes de carbono 13 comparada con las menores de carbono 12.
Un equipo de paleontólogos encabezado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y la Universidad de Michigan ha descubierto en excavaciones geológicas cerca de la capital española que algunos mamíferos carnívoros y grandes predadores sabían convivir hace nueve millones de años.
El esmalte dental en los colmillos fosilizados de tigres diente de sable contienen claves para entender cómo los mamíferos extintos compartieron el espacio y la comida con otros grandes predadores hace nueve millones de años.
Las investigadoras encontraron las especies de felino -un Promegantereon ogygia del tamaño del leopardo y un Machairodus aphanistus más grande y del tamaño de un león- que convivían en un área boscosa, según explicó el servicio informativo de la Universidad de Michigan, en EE.UU.
Esos animales probablemente cazaban las mismas presas: caballos y jabalíes.
"En este hábitat los pequeños felinos diente de sable pueden haber usado la cubierta de árboles para evitar los encuentros con los más grandes", añadió el artículo. "Los perros oso cazaban antílopes en un área más abierta que se sobreponía al territorio de los felinos, pero estaba levemente separada", se explica.
"Esos tres animales eran simpátricos, habitaban la misma área geográfica al mismo tiempo. Lo que hacían para coexistir era evitarse unos a otros y repartirse los recursos", dijo Soledad Domingo, becaria de posgrado en el Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan.
Millones de años antes de que aparecieran los primeros humanos, los predadores vivieron durante el periodo mioceno tardío en un área boscosa que tenía segmentos de pastizales.
Los carnívoros grandes, como estos animales, son raros en el registro fósil principalmente porque los animales herbívoros, que se ubican más abajo en la cadena alimenticia, siempre han superado en número a los carnívoros hallados en excavaciones.