El científico japonés Hiroshi Ishiguro, creador de los Geminoids, robots de apariencia humana que pueden interactuar con la gente, afirma que llegará el día en que las personas se enamorarán de los androides, cuando sean capaces de reproducir las emociones que caracterizan a la raza humana.
Este es uno de los vaticinios hechos por Ishiguro en una entrevista con Efe, durante su estancia en Barcelona para participar en sendas conferencias sobre robótica avanzada en el Festival de Cine Fantástico de Sitges y en el CosmoCaixa de la capital catalana.
Dos de las creaciones del laboratorio de la Universidad de Osaka, el Geminoid H1-2, representa una copia fiel del propio científico japonés, y el Geminoid F, reproducción de una mujer.
Ishiguro considera que ambos tipos de robot coexistirán en el futuro y que para tareas simples, como pasar el aspirador en casa, bastarán máquinas tipo R2-D2, mientras "para tener una conversación agradable, será mejor tener androides como los de Blade Runner".
De momento, los Geminoid interactúan sentados y solo efectúan movimientos de cabeza, ojos y boca, lo que les limita la expresividad, o los dedos de las manos, y necesitan ser teledirigidos con un portátil, por lo que, pese a su aspecto hiperrealista, aún no llegan a ser confundidos con humanos de verdad.
Al ser cuestionado sobre la utilidad de este tipo de androides, Ishiguro pone algunos ejemplos, como, en su caso, dar una clase a distancia usando su robot "clon" si no pudiera desplazarse de su domicilio por alguna enfermedad o, en un ámbito más social, hacer compañía a personas que viven solas.
Para parecer realmente humanos, los androides deberán poder transmitir emociones y sentimientos, un reto al que ya se está enfrentando el equipo de Hiroshi Ishiguro.
"Nuestro próximo paso es intentar representar las emociones, la conciencia de los humanos, algo que no se define solo con determinadas habilidades o cálculos, y que es muy difícil de imitar", señala el científico.
Ishiguro, de 47 años, se muestra confiado en "poder imitar esta clase de conductas humanas mediante los programas informáticos".
No obstante, "primero tenemos que estudiar más qué es la conciencia humana. Una vez que definamos esto, podríamos hacer rápidamente una copia, pero aún no sabemos qué es", agrega el inventor.
Este experto relativiza las cuestiones éticas que se pueden derivar de sus avances tecnológicos.
Hiroshi Ishiguro comenta que, en las experiencias que ha llevado a cabo al reunir a sus Geminoids con personas e interactuar durante un tiempo los robots con los humanos, después del encuentro "casi todos admitían que podrían llegar a enamorarse de un robot". "Creo que se podría imitar el enamoramiento”, puntulizó el nipón.