Inmigrantes sin papeles acudieron ayer al Congreso para presentar testimonios a favor de una reforma migratoria que incluya la opción de la naturalización y lo hicieron durante una audiencia simbólica que contó con la presencia de cinco legisladores demócratas.
Gina Sánchez, una mexicana de 40 años residente desde 1999 en Arizona, acudió junto a su hijo Brian, de 11 años, para denunciar que desde entonces no ha podido volver a su país para ver a sus hijas mayores, que tenían tres años y ocho meses cuando ella partió.
“Brian y yo estamos aquí para pedirle a Dios y a ustedes que nos ayuden a aprobar una reforma migratoria, que nos dejen reunirnos con nuestras familias y nos permitan acceso a la ciudadanía”, dijo la oriunda de Guerrero junto a su hijo nacido en Estados Unidos que le interpretaba al español durante el evento.
Apoyo
Los demócratas Luis Gutiérrez, Juan Vargas, Mike Honda, Lucy Chu, Bill Foster y Steven Horsford se pusieron de pie para aplaudir a Sánchez cuando ella terminó su breve intervención.
Vargas le ofreció disculpas a Sánchez, a nombre de la clase política estadounidense, por no haber podido lograr una reforma migratoria que regularice la situación de 11 millones de inmigrantes ilegales.
“Le pido perdón porque los políticos no hemos podido cambiar esa ley para que usted se reúna con sus hijas. ¡Qué vergüenza!”, dijo en español el representante por California, quien inmediatamente después dijo en inglés que ama su país, pero no concibe un sistema que impida la reunificación familiar.
Por su parte, Foster indicó que “con voces fuertes como las suyas y llamados a la acción, tenemos fe de que incluso hombres blancos y viejos como yo votaremos esta vez de manera correcta”.
Petición
El también mexicano de 26 años Juan Carlos Vera vino desde Chicago para pedir al Congreso que “me permitan quedarme en este país para estar con mi familia y contribuir a esta sociedad”.
Vera, oriundo del Distrito Federal, dijo que un juez podría ordenar su deportación durante una audiencia prevista para el 15 de octubre, después de obtener una fianza el 26 de febrero tras una detención de tres semanas, y que su abogado buscará que le permitan permanecer en Estados Unidos gracias al patrocinio de su esposa estadounidense, Anabel Aguilera, con quien tiene un hijo y espera otro.
“Soy optimista, por eso vine aquí”, señaló refiriéndose a la posibilidad de que el Congreso apruebe una reforma migratoria.
La audiencia simbólica, sin efectos vinculantes y que contó con una nutrida asistencia de familias y activistas, se celebró en el Senado, ocho de cuyos miembros esperan tener este mes un proyecto de ley que condicione la opción a la naturalización a una certificación de que la seguridad en la frontera ha aumentado.
Los ocho senadores de ambos partidos estiman que la implementación de ese plan representará para los inmigrantes sin papeles una espera de 10 años.
Al mismo tiempo, un grupo bipartidista en la Cámara baja también trabaja en la redacción de un proyecto de ley.