En cifras
- 622 trabajadores del campo de la salud han contraído el virus del Ébola.
- 346 han muerto, según la Organización Mundial de la Salud.
Los médicos cubanos llegaron llenos de bríos, ansiosos por ponerse manos a la obra.
Fidel Castro había elogiado su compromiso y los había exhortado a trabajar incluso al lado de soldados estadounidenses que podrían ser considerados enemigos, en tanto que el presidente Raúl Castro los despidió en el aeropuerto cuando partieron hacia África Occidental para ayudar en la lucha contra el ébola.
Eso fue hace más de dos meses. En Guinea, donde comenzó el actual brote, 37 médicos, enfermeras y epidemiólogos cubanos se pasean por la piscina del hotel y realizan reuniones diarias para levantar la moral, amontonándose frente a una computadora para aprender más sobre el tratamiento del ébola y probarse sus trajes y máscaras protectores.
“Pensábamos que llegaríamos un día y estaríamos trabajando al día siguiente, pero la realidad es muy diferente”, comentó el líder del equipo cubano, doctor Carlos Castro, en Conakry.
El problema es la capacitación, explicó. Los 256 cubanos enviados a África a principios de octubre habían tomado cursos de preparación por semanas en Cuba. Pero deben recibir otras dos o tres semanas de cursos intensos en un centro sobre el tratamiento del ébola, trabajando incluso con pacientes.
Funcionarios locales explican que el lenguaje ha sido una de las barreras que han encontrado, ya que los cubanos hablan español y los nativos francés.