Los más chiquitos ni sabrán de qué se trata, pero varias generaciones crecieron viéndolos en la televisión o leyendo sus aventuras en tiras.
Los Pitufos cumplen en 2008 cincuenta años y la empresa de cómic Peyo Créations los sacará de gira por toda Europa para festejar, incluso se habla que llegarán América.
Las estatuillas de los entrañables duendes azules, realizadas en plástico blanco y a escala real la altura de tres manzanas, talla de los Pitufos según su creador, aparecerán distribuidas por paradas de autobús, bancos, parques y podrán ser recogidas por los transeúntes.
Las fechas y ciudades concretas en las que tendrán lugar las "invasiones pitufas" no han sido desveladas por la organización, que sí ha querido avanzar como primicia una secuencia de la nueva adaptación al cine de los Pitufos, que se encuentra en fase de producción con técnicas de animación digital 3-D.
En sus cinco décadas de vida, los personajes de Peyo seudónimo de Pierre Culliford (Bruselas, 1928-1992) han alcanzado la fama mundial gracias a la repercusión de sus cómics, a las figuras coleccionables inspirados en ellos y sobre todo, a la adaptación televisiva de la serie realizada por Hanna-Barbera en 1981.
Los Pitufos vieron la luz el 23 de octubre de 1958 como personajes secundarios en un número de la serie "Johan y Pirluit", publicada por el autor belga en la revista "Le Journal de Spirou", y un año más tarde protagonizaron su primer título propio: "Los Pitufos negros".
Sus 15 álbumes y su primer largometraje de animación obtuvieron un gran éxito comercial en Bélgica y Francia, pero no fue hasta los años 80 cuando los personajes de Culliford fueron universalmente conocidos, gracias a una serie de animación producida por la cadena norteamericana NBC.
Aunque vendió los derechos audiovisuales de su obra, Peyo se reservó el control de cada uno de los 272 episodios creados para preservar su espíritu original, que marcó el imaginario de varias generaciones de telespectadores, y que no quedó exento de controversias y debates acerca de su orientación ideológica.
Los herederos del autor, que acudieron al acto de presentación, negaron cualquier filiación política de su obra.