Decenas de extremistas talibanes armados con pistolas, granadas y bombas atacaron el lunes una prisión en el noroeste de Pakistán, donde liberaron a más de 250 prisioneros, incluidos 30 “terroristas peligrosos”, informaron autoridades.
Los militantes mataron a seis policías, seis prisioneros chiíes y dos civiles durante el ataque perpetrado en el poblado de Dera Ismaíl Jan, dijo el comisionado del pueblo, Mushtaq Yadún. Uno de los chiíes fue decapitado.
Quince policías resultaron heridos, agregó Yadún.
Cerca de 70 combatientes llegaron a la prisión en automóviles y motocicletas en horas de la noche para iniciar el ataque, el cual se extendió por cerca de cuatro horas y media hasta que la mayoría de los atacantes escaparon, dijeron funcionarios de inteligencia que hablaron con la condición del anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa.
El ataque comenzó con una enorme explosión que un residente local, Sharafat Jan, dijo que fue tan grande que “sacudió cada casa en el vecindario”.
Los extremistas también detonaron varias bombas más pequeñas en diferentes puntos de los muros de la prisión, lo que provocó que se derrumbara, dijo Yadún. Los talibanes lanzaron además granadas de mano y dispararon granadas propulsadas por cohetes durante el ataque, agregó.
Las fuerzas de seguridad se enfrentaron a los agresores, quienes cantaban “Dios es grande” y “Larga vida al Talibán”, dijeron los funcionarios de inteligencia. Al menos ocho atacantes que vestían uniforme de policía irrumpieron en la prisión con motocicletas adornadas con banderas del Talibán y usaron megáfonos para llamar a prisioneros específicos.
El portavoz del talibán Shahidulá Shahid se adjudicó la responsabilidad del ataque, en el que, según dijo, participaron 150 milicianos, y unos 300 prisioneros fueron liberados.