Milicianos talibanes irrumpieron a disparos en el recinto presidencial afgano, tras pasar por dos puntos de control. El tiroteo dejó ocho atacantes muertos y tres guardias, mientras que los periodistas que asistían a un evento oficial corrieron a refugiarse, dijeron oficiales y testigos.
El asalto bien planificado y a plena luz del día en una zona altamente fortificada de la capital fue un desafío audaz a la autoridad de Kabul, apenas una semana después de que los talibanes abrieron una oficina política en Catar, luego de que el movimiento islámico aceptó iniciar un proceso de paz encabezado por Estados Unidos.
La Otan ya hizo entrega formal de la seguridad de todo el país a las fuerzas afganas. Ahora, Estados Unidos intenta persuadir a los talibanes para que participen en las negociaciones de paz en Catar.
El tiroteo comenzó alrededor de las 6:30 a.m. cerca de la puerta oriental que lleva al palacio junto al Ministerio de Defensa y el ex hotel Ariana, que es utilizado por la CIA, según han confirmado exfuncionarios de inteligencia de Estados Unidos.
Combatientes talibanes vestidos de camuflaje que colmaban una camioneta Land Cruiser negra salieron del vehículo y empezaron a disparar. Otro comando quedó atrapado entre los dos puntos de control y detonó su vehículo cargado de explosivos.
El ataque fue un duro recordatorio de la capacidad de los talibanes de penetrar en el corazón de la capital y mostrar su fuerza en la lucha contra el gobierno del presidente Hamid Karzai, apoyado por Occidente .