Luego de pasar a la historia como la primera mujer que llega a la Alcaldía de Lima, Susana Villarán hizo algo que ninguno de sus predecesores se había animado a realizar en las últimas décadas: intentó erradicar la informalidad y las mafias que imperaban en el mercado mayorista de la ciudad y formalizar y reorganizar el caótico servicio de transporte público.
La combativa alcaldesa pagó caro su osadía. Se granjeó numerosos enemigos que lograron convocar a una consulta popular este 17 de marzo en la que se decidirá si se le destituye o no.