Admirador del presidente venezolano Hugo Chávez, cuyos pasos quiso seguir en enero de 2000 cuando intentó dar un golpe de Estado, el coronel Lucio Gutiérrez ganó con más de 10 puntos de diferencia la segunda ronda de la elección presidencial ecuatoriana, el 24 de noviembre pasado, y gobernará su país desde el 15 de enero de 2003.
Y aunque su triunfo sobre el magnate Alvaro Noboa, el hombre más rico del país, provocó inmediatas manifestaciones de júbilo en las calles de varias ciudades, la mayoría de los analistas consideran que Ecuador abrió un período de incertidumbre y expectativa.
Es que después de haber empezado su campaña aliado con los grupos más radicales de la izquierda, incluida la combativa Confederacion de Nacionalidades Indígenas y el partido maoísta MPD, Gutiérrez cambió su discurso desde su victoria en la primera ronda electoral, el 20 de octubre, e incluso se acercó a las cúpulas empresariales y al Fondo Monetario Internacional (FMI). Gutiérrez, que dejó la milicia tras participar en un golpe de estado contra Jamil Mahuad, ha reiterado su intención de propiciar una guerra abierta contra la corrupción desde el Palacio Presidencial.
Aunque alejado de la milicia, Gutiérrez viste tradicionalmente un traje verde oliva, al estilo militar, pero sin el camuflaje típico del Ejército. En la campaña para la segunda vuelta intercaló en alguna ocasión el uniforme verde oliva con el traje y la corbata, aunque en el momento de acercarse a los ciudadanos, ha primado el primero. (DPA)