Cientos de ambulancias de organizaciones consideradas benéficas se disputan sobre el pavimento de las calles de Bangkok el buen negocio de la recogida de víctimas de accidentes y la "propina" de las clínicas por paciente recibido.
Con una falsa etiqueta de que prestan un servicio movidos por la caridad y solidaridad, un nutrido grupo de avispados comerciantes saca del garaje cada noche su flota de ambulancias para arrebatar a los accidentados a las fundaciones Pohtecktung y Ruamkatanyu, las únicas autorizadas para llevar a cabo ese trabajo.
El objetivo de los mercenarios de la ambulancia consiste en cobrar el dinero que los hospitales privados ofrecen por llenar sus camas con heridos, a pesar de que esa práctica está prohibida.
Pohtecktung y Ruamkatanyu, fundadas muchas décadas atrás por ricas familias chinotailandesas, nacieron como funerarias de servicio gratuito al amparo de monasterios budistas, y su trabajo está muy ligado a la superstición y los espíritus.
"No tengo ningún miedo de los fantasmas, siempre llevo conmigo un amuleto budista que me protege", dice a Efe Chavalit Kriengsantikol, conductor de ambulancias de Pohtecktung con casi dos décadas de experiencia en la recogida de víctimas.
Este experimentado voluntario de 39 años apunta que su amuleto le protege de los espíritus malévolos, pero no de los altercados con miembros de otros equipos de rescate, que según precisa incluso a veces "roban" los cadáveres cuando ya están metidos en la funda.
Al igual que ocurre en otras sociedades asiáticas, la tailandesa crea fundaciones benéficas en respuesta a la escasez de servicios públicos y dado que únicamente la clase acomodada puede permitirse pagar el de una empresa privada.
Hace menos de dos décadas, el escenario de cualquier accidente se convertía a menudo en el de encarnizadas reyertas entre los miembros de las fundaciones Pohtecktung y Ruamkatanyu, debido a que unos y otros reclamaban la víctima por creer que habían llegado primero.
En aquel conflicto en torno a su supuesto derecho a llevarse a la víctima, fue necesaria la intervención de las autoridades para evitar que las trifulcas desembocaran en una guerra al estilo de banda mafiosa.