En Francia, varias líneas de tren están bloqueadas, mientras que el tráfico de numerosas carreteras permanece cortado en el sureste francés, donde árboles y tejados han sido arrancados por las violentas tormentas que azotan la zona, según los bomberos.
Los árboles que han caído sobre la vías férrea entre Livron e Montelimar han interrumpido el tráfico de la línea Marsella-Lyon-París y al menos siete trenes, entre ellos un TGV de alta velocidad, permanecen detenidos. En Isere, la vía del ferrocarril está obstruida por otro árbol en la línea Lyon-Grenoble, donde varios trenes permanecen detenidos.
Además, numerosos tejados han sido arrancados por la intensa lluvia y los fuertes vientos en Ardeche y Drome, donde una residencia de ancianos ha sido desalojada ante los problemas causados y en previsión de mayores riesgos, explicaron los bomberos.
Por contra, la lluvia ha contribuido a la extinción de dos incendios declarados el pasado miércoles en Drome, que habían arrasado cerca de 150 hectáreas. El observatorio Météo-France había declarado ayer el estado de alarma en 33 departamentos del país ante las violentas tormentas previstas sobre todo en el sureste del país.
Por su parte, España tras varias semanas de temperaturas muy elevadas que causaron numerosos incendios, el noreste, sufrió ayer un temporal de lluvia y viento, acompañado de un fuerte descenso térmico, que ya ha provocado el corte temporal del suministro eléctrico, de carreteras y de circulación de trenes.
El Instituto Nacional de Meteorología (INM) de España indicó que este fin de semana empezó a registrarse una bajada de las temperaturas en todo el territorio, acompañada de fuertes precipitaciones que podrían descargar entre 30 y 60 litros de agua por metro cuadrado en algunas zonas del litoral mediterráneo.
La fuerte ola de calor que ha afectado a la península Ibérica desde el mes de julio, se cobró la vida de 46 personas en España, y ha contribuido a la propagación de incendios que han arrasado en todo el país más de 30,000 hectáreas de masa forestal.
El servicio de bomberos en Barcelona informó de que las fuertes rachas de viento y lluvia de ayer ya han provocado graves daños en el mobiliario urbano y las viviendas de numerosas poblaciones, y esa misma ciudad sufrió un intenso aguacero que descargó más de 15 litros de agua por metro cuadrado.
En la localidad de Hostalets de Balenyá (Barcelona), una violenta racha de viento arrancó de raíz varios árboles, y el techo del polideportivo, además de derribar la pared de una nave industrial y provocar daños en varias viviendas, dijeron fuentes locales.